
Sánchez, con un par, llegó a Ceuta, se felicitó por las relaciones fluidas con Rabat y agradeció la «cooperación» a las autoridades marroquíes. Manda huevos. Las preguntas clave por la invasión de territorio español utilizando hordas de menores hay que hacérselas a Marruecos, pero el Gobierno se ha esforzado mucho en evitar esas preguntas incómodas parapetándose en la referencia inconcreta de las mafias. Ya es revelador que desde Exteriores hayan sacado pecho, sí, pero contra un político populista italiano. Con Marruecos se evitó intervenir durante horas cruciales mientras se esforzaban incluso en elogiar su colaboración. Hay que joderse. De hecho, sólo se ha reaccionado no ante la avalancha de miles de marroquíes sino ante la avalancha de críticas desde Europa planteando sacar a España de Schengen. La hipótesis de que Marruecos tiene cogido por los mismísimo al presidente español le persigue a éste y le perseguirá.